GABINETE
Andy Warhol en el crucero del amor

Texto: Silvestre Melgar

Imágenes: Internet

En octubre de 1985, el Pacific Princess zarpó de Cabo San Lucas para realizar su viaje número 200. No es coincidencia que sea también el capítulo 200 de la exitosa serie El crucero del amor (The Love Boat). Para celebrarlo, invitaron a Andy Warhol, quien, con ayuda de su extravagante séquito, seleccionó a la persona más atractiva del barco para hacerle un retrato.

Warhol, con uno de sus mejores estilismos: buena selección de gafas, dos pares de Reeboks y brillantes chamarras de Stephen Sprouse, le pidió a pasajeros y tripulación que posaran para su mítica cámara Polaroid. Isaac, el cantinero negro, buscó desesperadamente su atención para ser su próximo modelo sin recibir mucha atención de regreso. Ace, el fotógrafo del barco, logró enseñarle su trabajo, y recibió comentarios ambiguos —“es muy comercial, pero eso no es necesariamente malo”—. Para conmemorar a tan célebre pasajero, en la sala de cine del Pacific Princess le dedicaron una retrospectiva. White Giraffe es una de las cintas estrella, donde aparece gente viendo televisión por horas (obvio guiño a sus filmes de los 60, Sleep, Blowjob o Eat, donde pasaba realmente poco).

Marina del Rey es la protagonista de White Giraffe. Marina, hoy Mary, vive en Kansas con su conservador esposo George y su hijo. Su pasado en la Factory y su pelo verde son cosas absolutamente desconocidas e insospechadas para su familia. George y Mary también viajan en el Pacific Princess, y ella hará todo lo posible por evitar que Warhol la reconozca y que su pasado salga a flote.

En un inicio, el artista también disimula sobre Marina, pero termina por irla a buscar a su camarote y anunciarle que ella será la ganadora del retrato. George, el marido conservador, que se había quedado dormido en White Giraffe antes de que su mujer apareciera en escena. Mary finalmente confiesa a su esposo su pasado loco con Andy. George se arma de valor y confronta al artista en el lobby del barco y deja en claro que por ningún motivo su esposa posaría para él. Esto sería un atentado a sus valores tradicionales sureños.

Las piezas de Warhol encontraron un nuevo público después de que el capítulo saliera al aire. Señoras ricas de Nueva York se peleaban su obra en Sotheby’s.

Warhol descubrió que para él era mucho más efectivo desconectarse frente a la televisión que cualquier tipo de terapia o relación afectuosa.

La relación de Warhol con la televisión es sumamente íntima. Compró su primer aparato en 1955 de camino del psiquiatra a su casa. Descubrió que para él era mucho más efectivo desconectarse frente a la televisión que cualquier tipo de terapia o relación afectuosa. Además, sin correr el riesgo de salir lastimado. Está relación siguió por las siguientes décadas, y la intensidad creció: Warhol en su habitación veía al menos cuatro shows en simultáneo.

A finales de los 70, Warhol empezó el programa de cable Fashion, que era básicamente una versión de su revista Interview en formato televisivo.  En él aparecieron personalidades del arte, la moda y la vida nocturna. A éste le siguieron Andy Warhol’s TV y Andy Warhol’s Fifteen Minutes of Fame. Este último, transmitido por la cadena MTV, cuyo nombre hacia alusión a la célebre frase del artista. “En el futuro todos tendrán 15 minutos de fama”, contaba con invitados tan famosos como dispares: David Hockney, Cindy Sherman, Brooke Shields, Giorgio Armani o Debbie Harry.

Los 80 fueron la década en la que Warhol se declaró como un artista comercial, y su participación en los medios creció brutalmente, apareciendo en anuncios y videoclips.  A diferencia de otros artistas de la época que también utilizaban la televisión como medio, pero que criticaban ferozmente sus contenidos, Warhol se decantó abiertamente por la televisión comercial frente el videoarte. Más allá de todo ego, el artista creía en la fuerza de este medio e intentaba empujar los límites entre este y el arte.

En el lobby de El crucero del amor, Warhol encontró finalmente a su modelo. George, el marido celoso, se sorprendió al descubrir que los famosos retratos en alto contraste con los colores alterados, eran de Andy. Reaccionó entusiasmado a que Mary, su esposa, fuera la elegida para su próximo obra.

Las piezas de Warhol encontraron un nuevo público después de que el capítulo saliera al aire. Señoras ricas de Nueva York se peleaban su obra en Sotheby’s.