UNA HISTORIA DE LOS ÁNGELES

Texto: Kate Sennert

La residencia Beyer en Malibú es una obra maestra de la arquitectura moderna en la escarpada costa de la ciudad de playa más glamorosa de Los Ángeles. Tardó ocho años en completarse, muy por encima del presupuesto, y el arquitecto, con el tiempo, fue despedido. Sin embargo, parece que muchos años después de su conclusión, el propietario aún se jactaba de que su casa había sido construida por John Lautner y amueblada por el decorador de interiores Michael Taylor.

Taylor fue el primero en ser contratado para el proyecto. El diseñador con sede en San Francisco se hizo de un nombre utilizando elementos tomados de la naturaleza: cantos rodados gigantes, troncos de árboles, mimbre, maderas blanqueadas por el Sol y plantas de interiores para techo alto de California. Casi todo estaba en tonos apagados de blanco, incluidos los sofás de gran tamaño y las almohadas geométricas que diseñó. Para romper el telón de fondo informal, estaban el jarrón de antigüedades o el ocasional espejo rococó, traídos de sus viajes por Europa y Asia. Nunca demasiados: Taylor prefería la simplicidad de una habitación sin pretensiones.

Su legado real fue la creación de espacios amplios y luminosos que invitan al aire libre –un estilo conocido como “The California Look”.

Fue el California Look que Stanley Beyer, ex director de Pennsylvania Life Insurance, y su esposa Lee, buscaban para su nueva propiedad frente al mar. Situado en un apartado tramo de playa conocido como Lachuza Point, el sitio está rodeado por formaciones rocosas y vistas despejadas del océano Pacífico. Lo único que faltaba era un arquitecto para hacer su sueño realidad.

Taylor recomendó a John Lautner, un arquitecto local que alguna vez fuera discípulo de Frank Lloyd Wright. Conocido por sus estructuras ultramodernas que se funden con el paisaje, Lautner compartió el interés de Taylor por “integrar lo exterior”. Algunas de las casas más famosas del medio siglo del sur de California fueron diseños suyos, entre ellos la Chemosphere en Hollywood Hills y el futurista piso de soltero en la película de James Bond Diamonds Are Forever.

El término arquitectura de la era espacial horrorizó a Lautner. No creía tener un estilo personal impuesto al terreno sin importar su entorno. La naturaleza dictó sus diseños, y no al revés. Anticipándose al movimiento de construcción sustentable, Lautner y su colaborador estaban en algo nuevo.

“Sentimos que su diseño hace de nuestra casa parte del paisaje”, comentó la señora Beyer tras incorporar a Lautner al proyecto. La estructura ondulada de 12,000 pies cuadrados está orientada hacia el océano. Una pared gigante de vidrio enmarca la vista. Su exterior de hormigón refleja los contornos de las mareas formadas abajo. El diseño de Lautner era naturalmente adecuado para resistir los vientos costeros y requería poco mantenimiento.

Su legado real fue la creación de espacios amplios y luminosos que invitan al aire libre –un estilo conocido como “The California Look”

Taylor y Lautner colocaron por toda la casa bloques de granito colosales que pesaban de 3 a 21 toneladas cada uno. Trasladarlos desde el lecho del río del centro de California, su lugar de origen, tomó varios meses y fue extremadamente costoso. De los 125 que se transportaron, sólo los mejores 20 fueron utilizados en la casa. Debajo de ellos, un piso de concreto y pizarra pulida relucía como las ondulaciones del océano.

La extraña ironía es que las demoras en la construcción fueron el resultado de nuevas leyes ambientales aprobadas en 1976, un año después del inicio del proyecto. Esta legislación emblemática sirvió para proteger y preservar la costa de California. El sobredesarrollo estaba erosionando las playas del estado y poniendo en riesgo los recursos naturales. El modernismo orgánico propugnado por Lautner y Taylor ahora parecía en desacuerdo con la naturaleza misma.

“Integrar lo exterior“ tampoco fue una idea original; en realidad, el mentor de Lautner, el arquitecto Frank Lloyd Wright, fue quien popularizó el concepto. Pero eso no importa en Los Ángeles. Taylor y Lautner ofrecieron visiones frescas y optimistas de diseño que celebraban la vida en California.

Si existiera una forma nueva y más natural de vivir, ésta es la ciudad donde se considera que gastar ocho años y un millón de dólares vale la pena.•

Taylor y Lautner ofrecieron visiones frescas y optimistas de diseño que celebraban la vida en California